¿Cómo funcionan los Aceites Esenciales?
Por: Randy Barker
La ruta usada por las fragancias para alcanzar nuestras emociones es realmente sorprendente. Si pudiéramos ver las moléculas aromáticas de las cuales están hechos los aceites esenciales, podríamos descubrir que el aire esta lleno de estas microscópicas moléculas aromáticas. Con cepillar una planta, raspando la cáscara de una fruta cítrica o abriendo una botella de un aceite esencial cientos de moléculas aromáticas se liberan en el aire donde fácilmente flotan y llegan hasta nuestra nariz.
Estas mandan la información de lo que olemos al bulbo olfativo. Existen 50 millones de receptores en nuestros nervios olfatorios. Estos receptores son capaces de decir la diferencia entre una y otra molécula aromatica.
Una manera interesante de diferenciar estos aromas es a través de sus diferentes formas. Tal como las huellas digitales, cada molécula aromática tiene su forma única que corresponde y cabe en las terminaciones nerviosas del bulbo olfativo. Esta es una razón importante de por que cada aceite esencial tienen su efecto propio en nosotros.
Esta estimulación de los nervios olfativos envía mensajes al sistema límbico, desviándose al sistema nervioso central y a las diferentes zonas del cerebro. De esta manera, nuestras reacciones a los aceites son increíblemente rápidas e inafectadas debido a esta ruta directa a la psique y a la ausencia de filtraciones y procesos que normalmente toman lugar en nuestro cerebro.
El sistema límbico es una de las partes más viejas de nuestro cerebro y es primariamente responsable de provocar sentimientos, memorias y emociones. En el sistema límbico se encuentra la amígdala donde la ira es procesada, el septum pellucidum, donde procesamos sensaciones de placer, y el hippocampus el cual regula el tiempo que damos a estas emociones, sentimientos y memorias. Simplemente inhalando los aceites esenciales se disparan cambios en el sistema limbico, el cual estimula las respuestas psicológicas en el cuerpo vía sistema nervioso, endocrino y sistema inmune.
El sistema límbico se comunica directamente al hipotálamo y este a su vez a la glándula pituitaria, las cuales se consideran las "glándulas maestras", ya que ambas regulan muchas funciones en el cuerpo. Es a través de estas glándulas que nuestro sentido del olfato alcanza tanto al sistema hormonal como al inmunológico, beneficiándolos increíblemente.
Desde allí, la información de estas pequeñas moléculas aromáticas se permea a las funciones automáticas de nuestro cuerpo, aquellas que no son controladas por nuestro raciocinio o voluntad, tales como: el apetito, digestión, excitación sexual, memoria, temperatura del cuerpo y el latir de nuestro corazón. Los científicos asumen que nuestro sentido del olfato esta íntimamente relacionado con estas áreas, ya que en nuestros ancestros, "El Oler" jugaba un rol muy importante en la sobre vivencia humana y este rol es probablemente una parte principal todavía hoy en día en nuestro sistema limbico.
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